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Trump firma una ley de sanciones contra Rusia que apunta a los ingresos de la guerra
La nueva ley estadounidense apunta contra funcionarios rusos, bancos y exportaciones de petróleo, y otorga a Donald Trump más autoridad para imponer aranceles a los principales compradores de energía rusa.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una amplia ley de sanciones destinada a reducir el dinero y los vínculos comerciales internacionales que sostienen la guerra de Rusia contra Ucrania, según informó Euronews.
La legislación apunta contra funcionarios rusos, instituciones financieras y una red de petroleros utilizada para trasladar las exportaciones energéticas del país eludiendo las restricciones occidentales vigentes. También ofrece al Gobierno una nueva opción para imponer aranceles de hasta el 100 % a los cinco mayores compradores de petróleo o gas natural rusos.
La medida superó el trámite parlamentario con un apoyo considerable de ambos partidos. Los senadores la aprobaron por 86 votos a favor y 11 en contra, mientras que la Cámara de Representantes la aprobó por 262-159. Su promulgación culmina un esfuerzo legislativo que llevaba más de un año gestándose.
Una medida marcada por la muerte de Graham
La ley estaba estrechamente vinculada al fallecido senador Lindsey Graham, republicano y destacado aliado de Trump, que había regresado de una visita a Ucrania poco antes de su inesperada muerte en julio. Su aprobación se ha convertido, por tanto, en la parte final de su legado en el Senado y en una expresión pública de la campaña de presión contra Moscú que había contribuido a construir.
El senador Richard Blumenthal, demócrata que ayudó a redactar el proyecto, vinculó directamente su avance con el trabajo de Graham. Después de que la Cámara de Representantes aprobara la medida, Blumenthal dijo que Graham habría acogido con satisfacción el resultado y que probablemente ya estaría considerando nuevas acciones. También sostuvo que el presidente ruso, Vladímir Putin, responde a las demostraciones de fuerza y no a la debilidad diplomática.
La hermana de Graham, Darline Graham, fue designada para completar el resto de su mandato en el Senado, que se extiende hasta el 3 de enero de 2027. En un comunicado emitido después de la firma, afirmó que su hermano creía que la presión económica podría ayudar a poner fin al conflicto, al dificultar que Rusia financiara los combates y al alentar a los países que compran su energía a reconsiderar esas relaciones.
Presión sobre Rusia y sus clientes
El objetivo central de la ley es restringir los recursos disponibles para Moscú más de cuatro años después de que Rusia invadiera la vecina Ucrania en febrero de 2022. Además de las medidas contra funcionarios gubernamentales y bancos, aborda la llamada flota fantasma: petroleros que ayudan a que la energía rusa llegue a los mercados internacionales pese a las sanciones impuestas por los países occidentales.
La disposición sobre los aranceles extiende la presión más allá de la propia Rusia. Los países que se encuentren entre los cinco mayores importadores de petróleo o gas rusos podrían afrontar aranceles punitivos de hasta el 100 %. La ley contempla una excepción para las naciones que reciben menos del 15 % de las exportaciones de gas natural de Rusia y han realizado esfuerzos significativos para reducir esa dependencia.
Ese mecanismo refleja el objetivo más amplio del proyecto: encarecer la continuidad de las compras de energía rusa, al tiempo que mantiene una exención para los países que ya han dado pasos importantes para reducir su dependencia. La legislación pretende afectar tanto a los ingresos obtenidos por Moscú como a las decisiones de sus clientes en el extranjero.
Preocupación por las competencias presidenciales
Los amplios márgenes de aprobación en el Congreso no eliminaron las objeciones. Algunos legisladores demócratas apoyaron una respuesta más contundente contra Rusia, pero expresaron su preocupación por las competencias otorgadas a Trump, en particular la capacidad de utilizar aranceles contra países y bloques comerciales ajenos a Rusia.
El líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, cuestionó por qué el Congreso debía otorgar al presidente una discrecionalidad tan amplia para imponer aranceles adicionales a la economía mundial. Sus críticas se centraron en la posibilidad de que esa autoridad condujera a nuevos aranceles contra la Unión Europea y otras jurisdicciones, con consecuencias para la población de Estados Unidos.
La Casa Blanca también se había mostrado cautelosa durante la elaboración del proyecto. La Administración Trump quería conservar margen suficiente para decidir cuándo y cómo se aplicarían las sanciones, lo que generó incertidumbre sobre si el presidente terminaría respaldando el paquete. La versión final obtuvo su aprobación después de incorporar una disposición solicitada por Trump que permite a su Administración prolongar durante otros cinco años las sanciones contra Irán.
La firma deja a Estados Unidos con un marco más amplio de sanciones y aranceles para hacer frente al esfuerzo bélico de Rusia. Su impacto dependerá no solo de las restricciones impuestas a las entidades rusas, sino también de si los grandes compradores de energía modifican sus vínculos comerciales con Moscú y de cómo utilice la Administración sus nuevas competencias.