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Instan a Vietnam a perfeccionar una política exterior flexible y selectiva

Expertos en diplomacia señalan que Vietnam debe adaptarse con mayor rapidez, fortalecer su resiliencia y utilizar selectivamente sus alianzas internacionales para proteger su autonomía estratégica.

Vietnam debería hacer más flexible, focalizada y resiliente su política exterior a medida que las condiciones internacionales cambian con rapidez, según las opiniones presentadas en un reciente taller celebrado en Hanói y difundidas por vietnamnews.vn.

El debate examinó la orientación diplomática y la posición regional de Vietnam después de cuatro décadas de Đổi mới, el proceso de Renovación del país. El profesor Hoàng Khắc Nam, docente sénior del Departamento de Política y Estudios Internacionales de la Universidad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Nacional de Vietnam en Hanói, afirmó que la reforma interna y el pensamiento en materia de política exterior se habían desarrollado en estrecha conexión.

Según su evaluación, la diplomacia ha desempeñado un papel importante en el desarrollo de Vietnam. Sin embargo, la siguiente etapa exigirá que el país responda con mayor agilidad, sin dejar de estar anclado en sus principios establecidos.

Flexibilidad con un propósito claro

Nam sostuvo que la flexibilidad debería aplicarse de forma más amplia que en el pasado. Eso no significa abandonar los principios, sino interpretar mejor los acontecimientos políticos, económicos y de seguridad dentro y fuera del país para decidir cuándo y cómo Vietnam debe ajustar su enfoque.

También pidió una mayor selectividad. En lugar de distribuir por igual los esfuerzos diplomáticos, Vietnam debería concentrarse en las iniciativas que produzcan los resultados más sólidos, tengan un valor duradero o generen un impacto significativo.

La adaptación, afirmó, depende ante todo de una evaluación acertada. Si el país comprende correctamente los cambios en su entorno interno e internacional, puede modificar sus políticas de manera acorde con las circunstancias, en vez de reaccionar demasiado tarde.

Ese enfoque favorecería la participación temprana frente a la gestión de crisis. Nam afirmó que Vietnam debería trabajar con varios países y organizaciones regionales, en lugar de intentar afrontar los desafíos por sí solo. Desde esta perspectiva, la cooperación forma parte de la preparación y no es una respuesta reservada para las emergencias.

Resiliencia e independencia estratégica

Los académicos también vincularon la independencia de la política exterior con la fortaleza de la economía y las instituciones de Vietnam. Nam señaló que la resiliencia es importante no solo para la estabilidad económica, donde las presiones externas son especialmente significativas, sino también para los asuntos políticos, de seguridad y, en cierta medida, culturales.

Una mayor resiliencia daría a Vietnam más margen para preservar su independencia, mantener su autonomía estratégica y diversificar sus relaciones. El objetivo no es retirarse de la interacción internacional, sino evitar volverse excesivamente vulnerable a acontecimientos que escapan al control del país.

Nam afirmó que Vietnam debería continuar una trayectoria gradual desde la participación regional hacia una implicación global más amplia. El país se incorporó a la ASEAN en 1995, ingresó en el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico en 1998 y se convirtió en miembro de la Organización Mundial del Comercio en 2007. Esos pasos ilustran cómo su participación internacional se amplió desde su entorno inmediato hacia instituciones regionales y mundiales más amplias.

Recomendó mantener un equilibrio en las relaciones con las grandes potencias, con una cooperación basada en el beneficio mutuo. La ASEAN, los organismos regionales y las organizaciones internacionales ajenas a la región deberían seguir siendo apoyos importantes para la autonomía estratégica de Vietnam, afirmó.

Un uso más deliberado de las alianzas

El profesor Carl Thayer, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, también abogó por una forma más específica de la “diplomacia del bambú” de Vietnam. Afirmó que el país podría aprovechar con mayor eficacia sus 42 socios estratégicos integrales y sus 17 acuerdos de libre comercio.

La recomendación de Thayer también implicaría sustituir la incertidumbre por señales más claras en la política exterior. Una comunicación más explícita, afirmó, podría ayudar a Vietnam a evitar depender demasiado de una sola gran potencia, al tiempo que preserva margen para trabajar con una amplia gama de socios.

Describió la perspectiva de seguridad de Vietnam después de 40 años de Đổi mới como más amplia que su anterior énfasis en las preocupaciones de seguridad tradicionales. La ciencia, la tecnología y la economía mundial forman ahora parte de una visión integral de la seguridad, mientras que la independencia, la autosuficiencia, la integridad territorial y la no alineación siguen siendo principios centrales.

Para preservar esa autonomía en un entorno internacional más complejo, Thayer aconsejó a Vietnam mantener su política de defensa de los “cuatro noes”, respetar la Carta de la ONU y continuar con su compromiso con la diversificación y la multilateralización.

También señaló la diplomacia tecnológica como un área que requiere atención al más alto nivel, especialmente en relación con la digitalización. Unas políticas más claras en este ámbito, afirmó, ayudarían a garantizar que la cooperación internacional y el desarrollo tecnológico aporten el mayor beneficio posible a Vietnam.

En conjunto, las recomendaciones presentan la adaptación no como una ruptura con la orientación establecida de la política exterior de Vietnam, sino como una forma de aplicar sus principios con mayor eficacia en unas condiciones regionales y mundiales cambiantes.

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