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La visita de Trump y Xi termina sin que se anuncie un nuevo acuerdo sobre IA

Los líderes elogiaron sus conversaciones, pero la visita produjo pocos avances concretos anunciados públicamente sobre inteligencia artificial, Taiwán o el apoyo de China a Irán.

El presidente Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping concluyeron sus reuniones con declaraciones públicas cordiales, pero sin un nuevo acuerdo claramente anunciado sobre inteligencia artificial u otras grandes disputas, según CBS News.

Los dos líderes describieron sus conversaciones como productivas y dijeron que habían alcanzado posiciones comunes sobre varios asuntos. Sin embargo, ninguno ofreció detalles sobre lo que se había acordado. Sus conversaciones tuvieron lugar en un contexto de tensas relaciones comerciales, competencia por la tecnología avanzada, desacuerdos sobre Taiwán y preocupación en Washington por los vínculos de China con Irán y Rusia.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dijo que la visita no había producido un nuevo acuerdo sobre IA. Señaló que el avance más importante era la creación de un canal de comunicación permanente entre Washington y Pekín, que permitiría a cada parte plantear preocupaciones o intercambiar información sobre la inteligencia artificial y sus riesgos.

Greer dijo que los funcionarios esperaban celebrar otra reunión sobre IA en aproximadamente un mes, aunque aún no habían decidido qué temas abarcaría. El acuerdo podría proporcionar a los dos Gobiernos una vía para debatir sobre tecnología mientras compiten por desarrollar sistemas avanzados y discrepan sobre cuán estrictamente debería regularse la IA.

El comercio y la tecnología siguen sin resolverse

Estados Unidos y China ya habían acordado a principios de semana prolongar durante dos meses la tregua arancelaria. Esa decisión redujo temporalmente el riesgo de otra escalada en su conflicto comercial, pero CBS News informó de que no equivalía a un acuerdo comercial más amplio.

Trump ha defendido una regulación relativamente limitada de la IA para que las empresas estadounidenses puedan avanzar más rápido que sus rivales chinos. Se esperaba ampliamente que la tecnología formara parte de la agenda de los líderes, lo que hizo notable la ausencia de un nuevo acuerdo anunciado. Los comentarios de Greer sugirieron que el resultado inmediato fue procedimental, más que sustantivo: las dos partes cuentan ahora con un mecanismo para futuras conversaciones, pero no se identificó públicamente ningún avance decisivo.

Trump dijo que la reunión había logrado todo lo que quería, sin explicar a qué resultados se refería. También predijo que los agricultores estadounidenses se beneficiarían y describió la visita como positiva para ambos países. Xi dijo que las conversaciones habían añadido nuevos contenidos a la relación más amplia y se presentó, junto con Trump, como quien dirige conjuntamente los vínculos entre las dos naciones.

Xi dijo que los líderes podrían reunirse de nuevo más adelante este año en la cumbre de APEC en Shenzhen y en una posterior reunión del G20 en Estados Unidos. También invitó a Trump a Pekín para una visita de Estado en mayo. El artículo no especifica si esas futuras reuniones cuentan ya con agendas detalladas.

Washington dice que su política sobre Taiwán no ha cambiado

Taiwán siguió siendo otro de los principales asuntos en los que la visita no produjo un cambio público de política. Trump no respondió cuando los periodistas le formularon preguntas a gritos sobre la isla durante la visita de Xi.

David Perdue, embajador de Estados Unidos en China, dijo que la posición de Washington no había cambiado. Señaló la Ley de Relaciones con Taiwán, los tres comunicados conjuntos entre Estados Unidos y China y las seis garantías ofrecidas a Taiwán como fundamentos de la política estadounidense. Perdue dijo que Estados Unidos seguía apoyando su marco existente y rechazaba al mismo tiempo los intentos de China de forzar un cambio en su redacción o contenido.

Los comentarios pretendían tranquilizar a los observadores y asegurarles que los intercambios cordiales entre los líderes no habían alterado el enfoque de Washington hacia Taiwán. China reivindica la soberanía sobre la isla, mientras que Estados Unidos mantiene compromisos de larga data en virtud de sus propias leyes y documentos de política. CBS News no informó de ningún nuevo acuerdo sobre Taiwán derivado de las conversaciones.

Disputa por la relación de China con Irán

Perdue también dijo que Trump había confrontado a Xi por la asistencia china relacionada con el esfuerzo bélico de Irán. Según Perdue, Trump le dijo al presidente chino que ese apoyo era inaceptable. Perdue reconoció que anteriormente habían llegado a Irán equipos de inteligencia u otros equipos, ya fuera directamente o a través de intermediarios, aunque afirmó que funcionarios chinos habían asegurado a Washington que ya no proporcionaban ese tipo de ayuda.

Describió las medidas recientes de China como un avance en la dirección que Estados Unidos quería, pero no dijo que se hubiera alcanzado un acuerdo formal. Según se informó, el asunto había surgido repetidamente antes de esta reunión.

CBS News también citó un artículo de The Wall Street Journal según el cual entidades chinas habían suministrado a Irán imágenes satelitales de una base jordana antes de que ataques iraníes mataran a tres militares estadounidenses e hirieran a otros. Trump no respondió cuando un reportero de televisión le preguntó si había presionado a Xi para que pusiera fin al intercambio de inteligencia con Teherán.

La visita concluyó con gestos simbólicos, además de disputas sin resolver. Xi, su esposa y los Trump recorrieron los Archivos Nacionales, donde contemplaron la Declaración de Independencia y la Constitución. En una cena de Estado en la Casa Blanca, Trump regaló a Xi una escultura de un águila calva y promocionó los planes para construir un gran salón de baile, incluida una invitación a los asistentes para que vieran su lugar de construcción.

Xi aprovechó sus palabras durante la cena para recordar anteriores períodos de cooperación entre los dos países, incluida su asociación durante la Segunda Guerra Mundial y las medidas que condujeron al establecimiento de relaciones diplomáticas normalizadas. Calificó la relación de importante punto de inflexión y sostuvo que las ambiciones de los dos países podían apoyarse mutuamente. Trump también hizo hincapié en los vínculos personales y pidió una cooperación orientada a la prosperidad y la seguridad a largo plazo.

Esos gestos subrayaron el esfuerzo por proyectar estabilidad. La escasez de detalles públicos sobre resultados concretos dejó en gran medida intactas las pruebas centrales de la relación —la competencia tecnológica, el comercio, Taiwán y las relaciones de China con Irán—.

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