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Un estudio relaciona la toxicidad de la cisteína con la sobrecarga de hierro en las mitocondrias
Una investigación de la Universidad Rockefeller muestra cómo el exceso de cisteína libera el hierro almacenado, daña las mitocondrias y mata las células.
Un estudio ha identificado el mecanismo que hace que el exceso de cisteína sea letal para las células: este aminoácido puede extraer hierro de la ferritina y llevar ese metal a las mitocondrias, donde altera la producción de energía. Los hallazgos, comunicados por la Universidad Rockefeller y publicados en Nature Metabolism, ayudan a explicar por qué las células mantienen unos niveles inusualmente bajos de cisteína libre.
La cisteína es uno de los 20 aminoácidos utilizados para ensamblar proteínas. También participa en el mantenimiento del equilibrio químico de la célula, la producción de cúmulos de hierro-azufre y la síntesis de glutatión, un importante antioxidante celular. Sin embargo, a diferencia de los demás aminoácidos que forman proteínas, la cisteína se vuelve sumamente dañina cuando se acumula.
El nuevo trabajo sugiere que el peligro no procede simplemente de la reactividad química de la cisteína, sino de su efecto sobre el almacenamiento y el transporte del hierro. Al liberar el hierro que normalmente se encuentra contenido en la ferritina, la cisteína hace que el metal se acumule en las mitocondrias. El daño resultante deteriora estos orgánulos, que suministran energía a la célula, y finalmente provoca la muerte celular.
Una molécula necesaria con un estrecho margen de seguridad
Las células necesitan cisteína, pero por lo general evitan que una cantidad elevada permanezca en su forma libre. En su lugar, la utilizan rápidamente para producir glutatión, que puede estar presente en concentraciones mucho mayores sin generar el mismo efecto tóxico.
Esta diferencia ha planteado durante mucho tiempo un enigma biológico. Tanto la cisteína como el glutatión contienen un grupo de azufre reactivo, por lo que sus efectos contrapuestos no podían explicarse simplemente por la presencia de esa característica química. Los investigadores dirigidos por Kivanç Birsoy, de la Universidad Rockefeller, se propusieron determinar por qué las células parecen preferir el glutatión como su principal antioxidante, al tiempo que restringen estrictamente la cisteína libre.
La cuestión también tiene relevancia práctica. Algunas investigaciones han sugerido que los suplementos de cisteína pueden tener beneficios, pero los hallazgos del estudio subrayan los posibles riesgos de exponer las células a concentraciones elevadas del aminoácido. Una cantidad insuficiente de cisteína puede reducir la producción de glutatión y contribuir a la muerte celular; un exceso puede desencadenar una forma distinta de daño relacionada con el hierro.
El equipo utilizó un cribado de CRISPR de todo el genoma para inactivar genes en distintas células e identificar cambios que les permitieran sobrevivir a la exposición a la cisteína. Destacaron dos pistas. Una fue SLC25A28, que produce un transportador que introduce hierro en las mitocondrias. La otra estaba relacionada con proteínas que ayudan a desmantelar la ferritina, el complejo responsable de almacenar el hierro en una forma relativamente segura.
Esos resultados llevaron a los investigadores hacia una conexión entre la cisteína y la ferritina. Los experimentos posteriores demostraron que la cisteína reacciona con el hierro contenido en la ferritina y lo convierte en un estado que le permite salir del complejo de almacenamiento. El glutatión, pese a tener un grupo similar que contiene azufre, no provocó la misma liberación de hierro.
El hierro se vuelve contra el sistema energético de la célula
Una vez liberado, el hierro era transportado a las mitocondrias. Allí dañaba las proteínas de hierro-azufre, esenciales para varios procesos que sostienen la generación de energía mitocondrial. Al fallar esos sistemas, la producción de energía se colapsaba y las células morían.
Los investigadores también comprobaron si interrumpir la vía podía prevenir el daño. Bloquear la liberación del hierro de la ferritina o detener su movimiento hacia las mitocondrias protegió a las células de concentraciones de cisteína que, de otro modo, resultarían tóxicas. Estos experimentos relacionaron la exposición a la cisteína con la muerte celular a través de una cadena específica de acontecimientos, y no únicamente mediante un estrés químico general.
Los resultados ofrecen una explicación evolutiva de la preferencia celular por el glutatión. Empaquetar la cisteína en ese antioxidante puede requerir energía, pero evita que el aminoácido interactúe con el hierro almacenado y amenace a las mitocondrias. Según esta interpretación, mantener una pequeña reserva de cisteína libre es una estrategia protectora para salvaguardar la maquinaria celular encargada de producir energía.
Posibles implicaciones para la investigación del cáncer
El descubrimiento podría acabar orientando los estudios sobre el metabolismo del cáncer. Algunas células cancerosas alteran el uso que hacen de los nutrientes y absorben cantidades inusualmente grandes de una forma oxidada de la cisteína. Ese comportamiento podría generar una carga de cisteína potencialmente peligrosa, lo que significa que esas células podrían necesitar adaptaciones que impidan que el hierro se acumule en sus mitocondrias.
Si se pueden identificar esas adaptaciones protectoras, los investigadores podrían interferir en ellas y exponer una vulnerabilidad específica de las células cancerosas. El estudio no establece un tratamiento, pero señala el manejo del hierro y la protección de las mitocondrias como posibles áreas de investigación futura.
Por ahora, el trabajo es principalmente un avance en biología básica. El laboratorio de Birsoy sigue examinando cómo las células detectan y controlan las moléculas químicamente reactivas, incluido cómo esos sistemas podrían alterarse en el cáncer y otras enfermedades. La principal contribución del estudio es mostrar por qué puede ser esencial mantener escasa la cisteína: una cisteína descontrolada puede liberar el hierro, y ese hierro puede inutilizar la maquinaria que mantiene vivas a las células.