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El telescopio Roman entra en órbita mientras Japón se suma a la colaboración con Subaru
El telescopio Roman de la NASA ha comenzado su misión, y Japón planea realizar observaciones coordinadas que combinarán sus estudios espaciales con las capacidades terrestres del telescopio Subaru.
El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA entró en órbita tras ser lanzado desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, el 30 de agosto de 2026, según informó subarutelescope.org. La misión estudiará grandes áreas del Universo en busca de indicios sobre la expansión cósmica, la formación de galaxias y los planetas situados más allá del Sistema Solar.
Japón es socio del proyecto a través de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, el Observatorio Astronómico Nacional de Japón, el Centro de Astrobiología y la Universidad de Osaka. Un elemento central de esa participación es el compromiso de dedicar 100 noches del telescopio Subaru a observaciones coordinadas con Roman. Está previsto que los programas conjuntos comiencen en 2027 o más adelante, mientras los investigadores de Japón y Estados Unidos ultiman los detalles.
Una visión amplia desde el espacio
Roman es un telescopio de 2,4 metros que observa en luz visible e infrarroja. Su Instrumento de Campo Amplio puede estudiar una región del cielo más de 100 veces mayor que el campo de visión del Hubble, al tiempo que ofrece un nivel de detalle comparable. Esa combinación está concebida para que Roman sea especialmente eficaz en estudios amplios del Universo lejano.
La misión tiene tres objetivos científicos principales. Uno de ellos es rastrear el crecimiento de la estructura cósmica y la historia de la expansión del Universo. Al examinar la distribución de las galaxias y otras evidencias, los científicos esperan mejorar su comprensión de la energía oscura, el fenómeno asociado con la expansión acelerada del Universo.
Roman también buscará exoplanetas en la Vía Láctea. Entre las técnicas que utilizará se encuentra la microlente gravitacional, en la que la gravedad de un objeto situado en primer plano amplifica la luz procedente de algo más distante. Un gran número de detecciones podría ayudar a los investigadores a establecer cuán comunes son los distintos tipos de planetas y dónde tienden a encontrarse.
Un instrumento independiente, el Coronógrafo Roman, bloqueará gran parte del resplandor de una estrella para que puedan estudiarse objetos cercanos más tenues. El instrumento también está destinado a poner a prueba métodos para obtener imágenes directas de planetas alrededor de otras estrellas. Esas técnicas podrían contribuir al desarrollo de futuros observatorios destinados a encontrar y observar planetas parecidos a la Tierra.
Por qué Subaru aporta valor
El telescopio Subaru opera en Maunakea, Hawái, y cuenta con un espejo primario de 8,2 metros. Su campo de visión es más amplio que el de Roman, mientras que Roman tiene la ventaja de realizar observaciones infrarrojas de alta resolución por encima de la atmósfera terrestre. Por tanto, los telescopios ofrecen capacidades diferentes en lugar de duplicar las de uno y otro.
Roman podría localizar primero grandes poblaciones de galaxias lejanas u otros objetivos en sus estudios. Después, Subaru podría observar toda el área cubierta por una imagen de Roman y obtener espectros de objetos seleccionados. Esas mediciones pueden revelar distancias y proporcionar información sobre las características físicas de los objetos de forma más eficiente que examinándolos individualmente con un estudio más estrecho.
La colaboración también puede funcionar en el sentido contrario. Los datos de Roman se compararán con las extensas observaciones que Subaru ya ha recopilado, lo que proporcionará a objetivos ya estudiados una nueva perspectiva infrarroja y espacial. Los investigadores esperan que los conjuntos de datos combinados respalden trabajos sobre cosmología, el desarrollo de las galaxias y la búsqueda de exoplanetas.
El papel de Japón también incluye recibir los datos científicos de Roman a través de las estaciones terrestres de JAXA y contribuir con tecnología para coronógrafos. Ese trabajo conecta la experiencia del país en astronomía terrestre con las exigencias de la observación espacial.
Sobre la base de un programa de larga trayectoria
Subaru lleva más de 25 años en funcionamiento y ha respaldado investigaciones sobre la materia oscura, la formación y evolución de las galaxias y los planetas fuera del Sistema Solar. Sus observaciones previstas de Roman amplían esa trayectoria a una importante misión espacial internacional.
En una sesión informativa de JAXA para los medios celebrada en Tokio el 26 de agosto, poco antes del lanzamiento, Yusei Koyama, del telescopio Subaru del NAOJ, describió las 100 noches de observación como una importante contribución japonesa. También destacó la importancia de combinar las instalaciones ya consolidadas con un observatorio recién lanzado.
La colaboración pretende producir más que resultados científicos individuales. Los investigadores japoneses adquirirán experiencia trabajando en una gran misión espacial y con equipos internacionales, mientras que los datos y los conocimientos técnicos podrán transmitirse a científicos más jóvenes. Esas redes y capacidades pueden ayudar a preparar a Japón para participar en futuros proyectos de telescopios espaciales de gran escala.
Al vincular los estudios amplios y de alta resolución de Roman con el gran espejo de Subaru y su amplia visión desde tierra, la colaboración ofrece a los investigadores dos formas complementarias de examinar las mismas regiones del cielo. Las observaciones resultantes podrían revelar detalles del Universo que ninguno de los dos telescopios mostraría por sí solo.